Distimia: esa rara sensación

La palabra que sintetiza esos malos estados de ánimo que atacan a algunas personas es la distimia. Los especialistas señalan que no se trata de un estado permanente de depresión, sino que puede desaparecer durante dos años y reaparecer y que detectada y tratada a tiempo puede impedir que dure toda la vida.

distimiaTambién se considera que la distimia, que no es exactamente el estado agudo de depresión, se suele confundir con una modalidad de carácter, con una forma de ser o estar en el mundo, pero sin embargo, vale la pena ocuparse de este estado que puede producir en la persona, malestar y sufrimiento.

Los síntomas mas frecuentes son: disminución de la actividad vital, insomnio, pérdida de confianza en si mismo que trae aparejado un sentimiento de inferioridad, dificultad para concentrarse, accesos de llanto, pérdida de interés por las actividades placenteras y aún por las sexuales, sentimientos de desesperación, imposibilidad de afrontar los compromisos de la vida diaria, estado de pesimismo que se proyecta aún al futuro, sentimiento de culpa con relación al pasado, necesidad de aislarse socialmente, poca capacidad para hablar de los problemas y aún comunicarse con el entorno, pérdida de apetito y fatiga fácil, entre otros.

Cómo detectar la distimia

En ocasiones, una persona que era amable y afectuosa, poco a poco va cambiando gradualmente de carácter de tal modo que al cabo de dos años muchos dicen no reconocer en ella a la persona que fue.

Otra de las señales a tener en cuenta es que un distímico muestra conductas obsesivas que lo llevan a somatizar enfermedades.

Otro punto a tener en cuenta es que son las mujeres menores de 65 años y más aún las solteras jóvenes de bajos ingresos quienes padecen este mal.

Asimismo , las personas que padecen distimia suelen tener dificultades de integración laboral que se manifiestan con problemas con compañeros de trabajo y generalmente faltan al trabajo por diversas molestias físicas de modo tal que se lo confunde con un enfermo crónico.

Detectar a tiempo este mal es tarea de los especialistas y el tratamiento que siempre es positivo lleva por lo menos un año.

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Comentarios de los lectores

7 comentarios para “Distimia: esa rara sensación”

  1. on 06 Abr 2010 at 08:17Ariana

    Hola a todos, me agradó esa pregunta “¿Por qué no escribes lo que opinas?” me da gusto que se pueda escribir de algo tan delicado, nunca había opinado en algo así, pues bien, quiero comenzar diciendo que tenia distimia y ahora depresión mayor. La empecé ha padecer desde los 8 años, puedo decir la edad porque antes de ésta la vida, por así decirlo, tenia otro color, disfrutaba enormemente las actividades diarias, amaba las tareas escolares, me daba gusto la vida. En casa todo era genial, era yo quien había cambiado

    A partir de esa edad, empecé a sentir algo extraño, deje paulatinamente de disfrutar lo que hacia, y se reflejó perfectamente en mis calificaciones escolares e inclusive una maestra le llegó a comentarle a mi madre que debería inscribirme a un curso de regularización y otra argumento que mis notas eran resultado de mi locura, por que según ella me veía siempre callada y quieta.

    No comprendía que era lo que sucedía, ¿por qué me tachaban de burra y loca? Agradezco que las maestras hubieran notado algún problema en mi, pero definitivamente a un niño no se le debe tratar de tal manera. Quiero creer que estas personas buscaban un bien para mí, sólo que no supieron manejar la situación y hablaron el resultado de su falta de preparación en cuestión de niños “raros”.

    Jamás le dije a mi madre lo que sentía, creyendo que era normal sentirme “extraña”. Por más que intentaba poner atención, memorizar, obtener buenas notas, jamás logré hacerlo.

    Seguí con mis estudios, y por suerte empecé a recuperarme de la racha de malas notas, ahora existía en mis boletas notas excelentes, sin embargo, por dentro me estaba sintiendo cada día peor, lo adjudique a los cambios emocionales que conlleva la adolescencia. Tristeza, ansiedad, cambios de humor, etc., sentía el crecimiento del sentimiento “extraño” tal cual crece la montañita de un reloj de arena, y lo único que buscaba era que parará, por dentro gritaba y no podía decirlo. ¿Qué le diría a mis padres? heyyy me estoy cayendo a pedazos, si tener motivos. siento que las buenas notas las obtuve para librarme de esto, de sentir aunque fuera por momentos el cesar de los granitos de arena.

    En casa seguía siendo la misma, sonreía y aparentemente todo andaba bien conmigo. Después de tres años aproximadamente, éste sentimiento disminuyo. Por fin podía sentir algo más que vacío.

    A los cinco años siguientes subió de volumen, poco a poco me empezaba a consumir de nuevo, no podía sentirme capaz de nada, mi amor propio se encontraba mas allá del suelo, la ansiedad no me dejaba estar tranquila, comía compulsivamente todo el día, no dormía. Absolutamente todo me era indiferente. Mis amistades me valían cacahuate, todo. A tal grado que tuve un intento de suicidio, tome pastillas. Lo recuerdo bien, desde ese día para acá, veo distinto a las pastillas. Tome una cantidad enorme de pastillas, me quede tirada y desperté vomitando lo que había consumido. Con un severo dolor de cabeza y dilatación de pupilas, el día continuo, mi vida, si a eso se le podía llamar vida.

    En fin, en casa nunca hubo ni la más minina huella de lo sucedido, continúe sonriendo, fingiendo. Trate de buscar ayuda y la deje, creyendo que eran tonterías. Qué tonta fui.

    Mi malestar se aletargo un año, y a partir de este subió gigantescamente. Ya no quería levantarme de la cama ni bañarme. Cuando colocaba los pies en el suelo, una vez retiradas las cobijas, un sentimiento horrible me cobijaba, lloraba como si nunca en mi vida lo hubiera hecho, lloraba y lloraba. Fueron muchas las ocasiones en las que acudí, sin mas razón, que a llorar al baño escolar. Un sentimiento horrible me asfixiaba. Intentaba perderme en mis pensamientos implorando no regresar. ¿Por qué diablos me sentía así?, en la escuela no me faltaba nada, al tener un diez en un ensayo o en cualquier trabajo no me causaba felicidad, me encontraba estudiando la licenciatura que elegí ¿Por qué sentirme así? si en casa mis padres eran buenos, mi hermana buena amiga y yo pagándoles con esto. Pudriéndome lentamente, gritando sin ser escuchada o quizá no quería serlo.

    Busque con diligencia en los mas profundo, y no encontré motivo de querer hacerles daño u obligarlos a sentirse culpables. Definitivo, eso no debería ser la razón por la que yo quiera “inconsciente o conscientemente” sentirme así. Me había cansado del típico “échale ganas, tu puedes”, puede ser un buen principio pero la cura contra esto no es solo eso. Porras y porras de amigos cercanos, abrazos, recordatorios de la frase y en verdad, ésta me deprimió aun más.

    El sentimiento dio a luz a una ingente incapacidad. Los libros de autoayuda no sirvieron de mucho, porque muchos de ellos se volvieron porras. Les juro que en este estado, no piensas claramente, y lo único que quieres es desertar, y la manera mas cercana de hacerlo fue emborrachándome, no de alcohol, si no de comida.

    En casa iniciaron a tacharme de tragona y de floja, por no querer levantarme de la cama a la hora que era habitual. Otra etiqueta de sucia, por tener mi cuarto de pies enredados. Con los anterior no quiero decir que un joven esté mal por tener en mal estado su habitación, siquiera el tiene un orden entre su desorden, sabe donde encontrar lo que busca en el y yo ni eso podía, las pocas veces que aseaba mi habitación a escasas horas regresaba a ser el mismo chiquero de siempre. La ropa hecha bola en el ropero, la ventana totalmente cerrada. Mi cuarto era mi interior materializándose, la entropía gobernaba.

    Intente programación mental, cambiar mi forma de pensar. Leí y leí conforme libro caía en mis manos, y tengo que ser sincera, me ayudaron por un momento, desafortunadamente, el malestar ataco nuevamente desbaratando las redes de mi nuevo pensar, nuevamente volvía a titubear, la tibieza me tomo.

    Pasaba los días y ya no era capaz de sentirme feliz, deje de asistir a la escuela. Los sentimientos de desesperanza tomaron más fuerza, las ideas suicidas volcaban mi cabeza día y noche. Remolinos de vacío, inseguridad, poca fe, incapacidad, nulo amor propio, inferioridad, sentimiento de irrealidad. Aquí no cabe la frase “muerta en vida”, ya que, los muertos no sienten y yo estaba sintiéndome de la patada. Estaba parada sobre una barda de división de lo considerado tangible y no. Sentía que toda mi vida era inaprensible, no me sentía dueña de ella.

    Lo poco que había organizado con antelación hace varios años, se desdibujaban y yo me sentía flotando a la deriva, odiando todo. Hasta que un día ya no pude más, grite, grite, grite y griteeeeeeeeee ME ESTOY DESBORONANDO Y EL VIENTO SE ESTÁ LLEVANDO RESTOS DE MI. En ese instante, sentí el cesar del caer de los granos destinados a ser más grande la montañita que ahora era al menos para mí, mas alta que el monte Everest. Sentí que el viento ahora se convertía en mi amigo, llevándose cada partícula constituyente de la montaña. Muy caro fue el precio que tuve que pagar para darme cuenta de la depresión estaba creciendo a pasos imperiosos. Reconocerla mí y hacerme cargo de ella.

    Deje de titubear, y fui corriendo gritando por ayuda, sin mirar atrás por los comentarios “ los psiquiatras son para loquitos”, “te drogan”, “échale ganas ya pasara” si como no y tu nieve de que la quieres.
    ¿Por qué no le dicen lo mismo a un diabético obligado a tomar medicamento? ¿A caso un páncreas o cualquier parte del cuerpo son más importantes que el propio cerebro? ¿A caso al cerebro no le otorgan la misma atención por ser el líder sin derecho sentirse mal?
    Tengo todo el derecho de corregir, yo no elegí mi enfermedad pero soy responsable de ella.

    Actualmente a mis 21 años, he tomado las riendas de mi vida y deje de hacerme guaje. Ya no callo lo que siento, las psicoterapias y un tratamiento psiquiátrico era lo que faltaba, complemento ideal de los libros de autoayuda. Ya me siento con los pies en la tierra, y no besando el polvo.
    Si de algo les sirve lo escrito, los invito a buscar ayuda. 🙂 🙂

  2. on 06 Abr 2010 at 08:19Monica

    Gracías por compartir

  3. on 21 Sep 2011 at 02:54MIGUEL

    hola soy miguel , tengo 27 años y os kiero explicar lo angustioso y deplorable k es tener una enfermedad como la depresion. Esta enfermedad me quito todas las ganas de vivir y de existir, me arrebato mi propia personalidad, mi capacidad de concentracion se fue de mi y asi todo, vivir dia tras dia era un enorme esfuerzo me suponia una odisea aguantar un dia mas , la enfermedad especifica se llama distimia, y weno es jodida verdaderamente jodida se apodera de ti y no sabes realmente asta donde puedes caer. Actualmente voy a un centro psiquiatrico k me estan tratando mi enfermedad , el antidoto para ello son unas pastillas k me estan ayudando a fortalecer mi cerebro para k no vuelva a hundirse.Quiero dar un abrazo muy grande a todas akellas personas k como yo nos a traido a esta vida una enfermedad de estas caracteristicas,apoyo y comprendo a la gente k como yo tiene k sufrir esta mierda de enfermedad k es como ha dicho mi compañera un arrebato a tu propia vida una muerte lenta y dolorosa,quiero expresar k a ver si dios me exa una mano y me ayuda a solucionar esto k tiene mucho sufrimiento

  4. on 26 Nov 2013 at 00:35Silvia

    Hola a todos;

    Tengo 28 años y también padezco de esta horrible enfermedad (distimia). Desde hace 6 meses que tomo antidepresivos (fluoxetina) y un ansiolítico (lamotrigina). La primera semana fue muy dura para mí ya que mi estado de depresión empeoró con los medicamentso, lloraba con más facilidad que antes, tenía mucha ansiedad, todas las situaciones que me acontecían en ese momento me daban vuelta en la cabeza una y otra vez, me despertaba en la madrugada sin poder conciliar el sueño hasta después de algunas horas. Luego de esta tormentosa semana comencé a sentir mejoría en los síntomas. Cuando acudí al psiquiatra fue porque realmente ya estaba en una situación insoportable, sentir esa tristeza profunda, inutilidad, desesperanza, pensar que nunca mas van a haber momentos buenos en tu vida, que ese martirio nunca desaparecerá. Por fin, me atreví a gritar que no soportaba lo que me estaba pasando y mi pareja me acompaño al psiquiatra y al escuchar su diagnóstico comprendí mi forma de ser. Esa timidez, sentir que nada puedo lograr, pesimismo, ansiedad por comer, tener puros pensamientos negativos hacia el presente y el futuro, reclamar a mi familia por el pasado y culparlos de todos mis problemas, lo desordenada que era, siempre dejando todo para al último por evadir cualquier responsabilidad, miedo a hacer cualquier cosa por temor a fracasar. El psiquiatra inicialmente me recetó fluoxac pero yo decidí cambiarlo por un genérico mucho más barato y me estuvo funcionando bien pero la farmacia donde lo compraba cambió de laboratorio y este no me ha funcionado del todo bien, ahora que estoy en mejor situación económica regresaré al original. Cuando me encuentro bien realmente lo disfruto, siento que esto es vivir, me siento con muchas ganas de hacer todas mis actividades diarias, superarme profesionalmente, con muchas cualidades, inteligente. Pero cuando me siento triste, vuelvo a mi estado de desesperanza e inutilidad y a veces ya no se quien soy, si esa persona optimista que logra ser feliz gracias a los medicamentos o esta persona triste y me pregunto si así será el resto de mi vida. Es muy difícil vivir con esta enfermadad pero se que saldré adelante aun cuando tenga que medicarme el resto de mi vida, porque vivir con distimia sin atenderse no es vida. Sean constantes en la toma de sus medicamentos porque sino volverán a tener ese sentimiento de tristeza.

  5. on 28 Oct 2014 at 21:57constanza

    Hola, recientemente me diagnosticaron la enfermedad y me gustaría saber el nombre de algunos libros de ayuda para las personas distímicas. paso mucho tiempo sola ya que mis padres y mi novio trabajan todo el día, no tengo hermanos y tampoco amigas muy cercanas. Siento que complementar el tratamiento con un buen libro me ayudará a mantenerme ocupada. gracias

  6. on 24 Oct 2015 at 03:43LORETO

    ACABO DE LEER LA HISTORIA DE ARIANA Y ME PARECE QUE FUERA LA MÍA.
    “LA ENFERMEDAD DEL ALMA”, NO SÉ QUE DECIR, HACE MÁS O MENOS 6 AÑOS ME DIAGNOSTICARON “DISTIMIA”,HOY TENGO 50, …… NO QUERÍA ACEPTARLO, MEDICAMENTOS…!!!!, TERAPIA…!!!!, ETC. , ME PREGUNTABA: ¿CÓMO PUEDO SER TAN DÉBIL? ¿CÓMO NO SUPERAR ESTA TRISTEZA!!! TENGO TODO PARA SER FELIZ!!! ¿QUÉ ME PASA?………NO LO ENTENDÍA…….NO SOPORTABA NI SIQUIERA MI CUERPO, ERA CARGAR UN SACO DE PAPAS TODO EL DÍA SOBRE LA ESPALDA, NO SENTÍA EL OLOR, NI EL SABOR DE LOS ALIMENTOS, MI ESTÓMAGO TENÍA UN NUDO, DABA VUELTAS LA COMIDA EN LA BOCA Y NO LOGRABA TRAGARLA Y….LO PEOR DE TODO…….DAÑABA Y HACÍA SUFRIR A MI HIJAS……………YA NO PODÍA MÁS…ME ESTABA DESTRUYENDO POR DENTRO Y HACIENDO DAÑO A MI FAMILIA………….COMENCÉ LA TERAPIA: MEDICAMENTOS Y SESIONES CON PSICÓLOGO…………..LOGRÉ COMPRENDER QUE LO QUE ME SUCEDÍA, NO DEPENDÍA DE MI FORTALEZA O MI FUERZA DE VOLUNTAD………DEPENDÍA DE UN BUEN TRATAMIENTO…..COMO EL DIABÉTICO, EL QUE SUFRE DE PRESIÓN ALTA, ETC. NECESITA MEDICAMENTO DIARIO Y PERMANENTE,…YO NECESITABA LO MISMO.
    LA VIDA ME CAMBIÓ, Y COMENCÉ A “TIRAR PA´RRIBA” Y HOY PUEDO DECIR….QUE LO HE LOGRADO…….Y QUE APRENDÍ A VIVIR CON ELLO , LO QUE PROBABLEMENTE SEA PARA EL RESTO DE MI VIDA ………….Y SI DEBO TOMARME “”LA FARMACIA”””” LO VOY A HACER….PERO NUNCA MÁS PASAR POR LO QUE PASÉ!!!! NECESITO CALIDAD DE VIDA HOY…YA QUE MAÑANA NO SÉ SI ESTARÉ….HOY ES MI MOMENTO DE SER FELIZ……..MAÑANA ES INCIERTO………Y…..LO MÁS IMPORTANTE A SEGUIR AL PIE DE LA LETRA MI TRATAMIENTO”
    CUANDO ALGUIEN SE ACERQUE A UDS. Y LES DIGA:”PERO COMO PUEDES ESTAR DEPRIMIDA…..ESO ES UNA COSA DE VOLUNTAD, DEPENDE DE TÍ, DALE SI PUEDES”- NO TE DESGASTES EN EXPLICAR NADA POR QUE NO TE ENTENDERÁN…SOLO RESPONDE: “SÓLO EN QUE LO VIVE, LO ENTIENDE”

  7. on 10 Nov 2015 at 15:34Patricia Córdoba

    Muy buen aporte el de este artículo. La distimia, esa gran desconocida que hace que quien la padece a veces confunda el estoy asi con el soy así.

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